Una luz que deja de funcionar
Cuenta si el fallo afecta a una luminaria concreta, a varias luces de la estancia o a toda una zona. Si la luz parpadea, indica cuándo lo has observado y si coincide con el uso de otros elementos, sin repetir acciones para provocar el fallo.
El punto de luz, su mecanismo y el circuito pueden formar parte de la revisión. Desde la descripción inicial no se puede decidir qué componente necesita atención. Evita dar por hecho que todo se reduce a cambiar una bombilla.
Un sonido inhabitual, olor a quemado o una marca oscura son datos relevantes. No toques la zona para comprobar si está caliente ni desmontes la luminaria para mostrar su interior.